Mentir.
Siempre he pensando, que las mentiras, nos salvan por un
rato, nos dan una falsa sensación de seguridad, pero que tarde o temprano se
complicaran las cosas, y el daño será mayor.
En lo que llevo de vida, he dicho muchas mentiras, de muchas
me arrepiento, otras las llamadas piadosas no, es de sabio admitir el error,
enfrentarlo y pagar sus consecuencias, y les diré no son nada placenteras.
Así como digo mentiras, también las he recibido, ¡la ira y
la frustración son innegables!, más cuando uno descubre la mentira y la otra
persona sigue negándolo, hablando de mi hija de 9 años, que se comió 9
chocolates, aun tiendo los empaques en la mano seguía negándolo, en su
inocencia prefería seguir mintiendo que recibir el castigo.
El sentimiento de culpa que trae una mentirá es directamente
proporcional al daño ocasionado, siempre hay que pensar en las consecuencias de
mentir, a quien mentimos y por qué mentimos, eso nos hará reflexionar y ver si
realmente vale la pena correr el riesgo y pagar las consecuencias cuando se
descubra.
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