Caminando por la playa.
Fue un fin de semana maravilloso, junto a mi familia, era un momento alegre, de compartir en familia, de salir de la rutina, de compartir alegrías y tristezas.
El amanecer era grandioso, el azul del cielo, las nubes y la suave brisa invitaban a la reflexión, al paseo con el ser amado tomados de la mano y no separarse.
¡El hechizo del mar!, cautiva, da paso a la armonía espiritual, con solo oír las olas, esa melodía que no se cansa uno de escuchar.
Majestuoso, imponente, invita a nadar en sus suaves aguas, disfrutar del momento, olvidar por un momento nuestros problemas, ahogar nuestras penas y divertirnos cual niños.

No hay comentarios:
Publicar un comentario