martes, 2 de abril de 2013

Mi pequeña hija



 A mi hija...


Cruce la puerta, quien me recibió fue mi hija,
-¡Hola papá!, me dijo alegre y tiernamente.
Mi cansancio me hizo decir un -¡Hola!, seco y sin ganas, tiré mi maleta al sofá,
tome el control remoto y encendí la televisión.
Mi pequeña se sentó a mi lado, haciéndome compañía, y muchas preguntas que solo atinaba a contestar con un si o con un no.
Su inocencia se dibujaba en su rostro, no sabía que papá estaba cansado,
- ¿Papá, podemos jugar? me dijo,
- por ahora no, le dije, mientras seguía viendo la televisión.

Al recordar esto, me vino a mi mente mi infancia, misma situación con mi papá, que lejos de jugar conmigo, darnos tiempo de padre e hijo, prefería sentarse a ver la caja mágica, ¡ la televisión !, ahora que soy adulto veo que repito los mismos patrones de mi  padre, sumado a que no comparto tiempo con mi viejo.

No quiero que pase lo mismo con mi hija, que cuando llegue a mi vejez, no quiera compartir tiempo conmigo, porque yo no se lo dedique cuando debía hacerlo.

Amo a mi hija, y voy a dedicarle tiempo de calidad, escucharla y entenderla,  ¡no repetiré los mismos errores!

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