A mi hija...
Cruce la puerta, quien me recibió fue mi hija,
-¡Hola papá!, me dijo alegre y tiernamente.
Mi cansancio me hizo decir un -¡Hola!, seco y sin ganas,
tiré mi maleta al sofá,
tome el control remoto y encendí la televisión.
Mi pequeña se sentó a mi lado, haciéndome compañía, y muchas
preguntas que solo atinaba a contestar con un si o con un no.
Su inocencia se dibujaba en su rostro, no sabía que papá
estaba cansado,
- ¿Papá, podemos jugar? me dijo,
- por ahora no, le dije, mientras seguía viendo la televisión.
Al recordar esto, me vino a mi mente mi infancia, misma
situación con mi papá, que lejos de jugar conmigo, darnos tiempo de padre e
hijo, prefería sentarse a ver la caja mágica, ¡ la televisión !, ahora que soy
adulto veo que repito los mismos patrones de mi padre, sumado a que no comparto tiempo con mi viejo.
No quiero que pase lo mismo con mi hija, que cuando llegue a
mi vejez, no quiera compartir tiempo conmigo, porque yo no se lo dedique cuando
debía hacerlo.
Amo a mi hija, y voy a dedicarle tiempo de calidad,
escucharla y entenderla, ¡no repetiré los
mismos errores!
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